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La Inseminación Artificial es un método de reproducción en el que se deposita el esperma en la mujer mediante instrumentos especializados y técnicas que reemplazan a la copulación, ya sea en óvulos (intrafolicular), en el útero, en el cérvix o en las trompas de Falopio.

Inseminación artificial - IU

La inseminación artificial está indicada cuando:

  • Hay mala calidad o poca cantidad de espermatozoides
  • Endometriosis leve
  • Alteraciones del moco cervical
  • Cuando los espermatozoides no pueden llegar con éxito hasta el óvulo

Se puede realizar con semen de la propia pareja o con semen de un donante.

Una vez comienza su ciclo, la mujer debe administrase un medicamento para estimular la ovulación y aumentar el número de óvulos y así tener más posibilidades.

El ginecólogo controlará la evolución de los óvulos a través de ecografías. Cuando el médico considere que los óvulos están los suficientemente maduros, se tomará una muestra de semen y se recuperarán los mejores espermatozoides que se insertarán en la cavidad uterina, mediante un proceso indoloro y sencillo.

Esta técnica se hace con una cánula, con la que se acerca a los espermatozoides a las trompas de Falopio, donde se lleva a cabo la fertilización. No se necesita anestesia ni preparación previa. La duración de la técnica es de unos 15 – 20  minutos.

La probabilidad de que la inseminación artificial tenga éxito es de un 20% por ciclo. Estas probabilidades aumentan hasta un 50% después de varios intentos. En muchas ocasiones se necesitan más de 3 ó 4 intentos para conseguir el resultado esperado.

Es un método poco invasivo y con un coste inferior al de otras técnicas de fertilidad.

Posibles riesgos: embarazo múltiple, hiperestimulación ovárica.

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