cabello uñas gestacion

Muchas embarazadas sufren cambios en la textura y en el crecimiento de su cabello durante la gestaciĂłn.

A muchas mujeres se les cae menos el pelo durante el embarazo. Su cabello es más grueso y radiante que nunca, lo que les convierte en la envidia de muchas. Para otras, es un desastre. El cabello se vuelve quebradizo y sin brillo. Para algunas, ningún champú parece hacer el truco, el pelo es graso y no tiene volumen. Afortunadamente, las cosas prometen mejorar después del parto, pero eso no es razón para no hacer algo mientras tanto para arreglar las cosas.

Para evitar estimular en exceso la producción de grasa y hacer que tu cabello esté aún más apagado, tendrás que tomar las medidas adecuadas. Empieza por evitar el calor. Las planchas de alta temperatura y los secadores de pelo deben guardarse en el cajón durante los próximos meses.

Lávate el pelo cada dos días con un jabón suave a base de karité. También puedes aplicarte mascarillas suaves cuando sientas que tu cabello está muy graso. Asegúrate de cepillarte el pelo con regularidad con un cepillo de buena calidad para distribuir los aceites naturales del cabello, pero no te cepilles con demasiada frecuencia ni con demasiada fuerza para evitar que aumente la producción de grasa.

Al principio de tu embarazo, puedes aprovechar una visita a la peluquería para hablar de los mejores productos para ti y pedirle que te renueve el cabello. Esto fortalecerá tu cabello y te dará una cosa menos de la que preocuparte. Además, puedes hablar de la coloración de tu cabello si solías usarla.

Muchas mujeres durante la gestaciĂłn comprueban como les va creciendo vello en lugares del cuerpo donde no debe haberlo o anteriormente no tenĂ­an, como en la cara, la panza o alrededor de los pezones. Otras experimentan cambios en el pelo que poniĂ©ndosele más graso o más seco. En algunas futuras mamás incluso le llega a cambiar de color el pelo. DespuĂ©s del parto volverás a la normalidad.

Las uñas, como el cabello, también sufren cambios durante el embarazo. Los estrógenos y la progesterona del embarazo favorecen el crecimiento, pero también hacen que las uñas sean más frágiles y muchas mujeres, se dan cuenta de que sus uñas tienden a debilitarse y a romperse con más facilidad desde que se quedaron embarazadas. Al igual que los cambios en el pelo, los cambios en las uñas tampoco serán permanentes.

Mantenlas cortas y límalas regularmente para fortalecerlas y evitar que se rompan. Masajea las uñas y la piel que las rodea con un aceite vegetal que las fortalecerá.

Evita respirar el esmalte de uñas y el quitaesmalte. Por la misma razón, evita los institutos especializados en los que la atmósfera suele estar saturada de estos compuestos volátiles, especialmente cuando se aplican uñas postizas o de gel. Si aún así quieres hacerte la manicura en un centro, informa al profesional de uñas para que tome las medidas necesarias para ventilar el local.

Si estás acostumbrada a llevar uñas postizas, abandona esta práctica durante el embarazo, ya que el pegamento necesario para mantenerlas en su sitio sería perjudicial.

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