Cambios en los lunares en el embarazo

Los lunares durante el embarazo

Color, tamaño, número: algunas mujeres embarazadas pueden notar cambios en sus lunares. Aunque la literatura científica es pobre en este tema, estos cambios suelen ser benignos. Pero hay que tenerlos en cuenta.

Durante el embarazo, la piel cambia y los lunares también. Según un estudio que se remonta a 1984, de 389 mujeres embarazadas estudiadas, más del 10% de ellas informaron de cambios en sus nevos (término científico para los lunares).

No hay muchos estudios científicos sobre este tema, y son relativamente controvertidos.

Posible hiperpigmentación

Aun así, los lunares durante el embarazo pueden sufrir cambios de color y agrandamiento. En lo que respecta al color, esto se relaciona principalmente con la impregnación hormonal durante el embarazo, con un aumento de la producción de melanina. Esta hiperpigmentación es también la causa de la famosa máscara de embarazo o línea negra, por ejemplo. Todo lo que está pigmentado puede oscurecerse. A veces las mujeres embarazadas también tienen pequeñas líneas pigmentadas en la palma de su mano.

Los lunares pueden aumentar de tamaño

El tamaño de los lunares también puede variar, pero sólo por estiramiento mecánico en zonas bien delimitadas. Los nevos del pecho y el vientre pueden agrandarse por efecto de la distensión de la piel, pero los estudios no han encontrado ningún cambio significativo para los nevos situados en zonas más estables como la espalda y las extremidades inferiores. Puede haber pequeños aumentos de tamaño por la multiplicación de células dentro de un lunar, pero esto es benigno.

Pueden aparecer nuevos lunares

También es posible ver nuevos nevos durante el embarazo, especialmente en mujeres jóvenes, pero esto sigue siendo un fenómeno limitado. No hay datos biológicos muy precisos sobre las causas, pero se supone que esto también se debe a la estimulación hormonal.

La mayoría de los cambios son benignos

El embarazo no induce a la malignidad. En otras palabras, estos cambios siguen siendo benignos y suelen desaparecer después del parto. No hay un mayor riesgo de cáncer de piel durante el embarazo. Aun así, las mujeres que han padecido un melanoma deben evitar quedar embarazadas en el período posterior hasta que tengan la certeza de que no hay recurrencia.

Si bien el embarazo no requiere una vigilancia dermatológica especial, las mujeres embarazadas, al igual que la población en general, deben estar atentas a estos cambios y no dudar en buscar asesoramiento médico. Otros problemas cutáneos típicos del embarazo pueden confundirse con los lunares, como la queratosis seborreica. La queratosis seborreica no tiene nada que ver con los nevos, no son las mismas células en absoluto. Las queratosis seborreicas corresponden a las células epidérmicas - queratinocitos y no melanocitos - que se cargan de pigmento y causan una acumulación local. Se manifiestan como pequeñas protuberancias parduscas, a veces incluso de color carne, con un aspecto ligeramente rugoso en la superficie. No es grave, pueden ser bastante antiestéticos, pero después del embarazo pueden eliminarse mediante un legrado o crioterapia.

Recuerda, si aparece un nuevo lunar o un nevo agrandado que no se encuentra en una zona distendida debido al aumento de peso, asegúrese de que se trata de un nevo benigno y no de un melanoma. Consulta con el médico.

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