Embarazo, Síndrome alcohólico fetal, SAF, Trastornos del espectro alcohólico fetal

¿Qué frecuencia tiene el síndrome alcohólico fetal?

Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, cada año nacen entre 1.300 y 8.000 bebés con síndrome alcohólico fetal (SAF) solo en Estados Unidos. El SAF es una combinación de defectos congénitos físicos y mentales que suele darse en bebés nacidos de mujeres alcohólicas o que abusan del alcohol de forma crónica. Estas mujeres beben en exceso durante todo el embarazo o tienen repetidos episodios de embriaguez. Los expertos estiman que en Estados Unidos y en algunos países de Europa Occidental el número de casos de SAF podría ascender a entre 1 y 5 por cada 100 niños en edad escolar (o entre el 1% y el 5% de la población).

Los bebés con SAF clásico son anormalmente pequeños al nacer y, por lo general, no mejoran su crecimiento a medida que crecen. Pueden tener ojos pequeños, nariz corta o respingona y mejillas pequeñas y planas. Sus órganos, especialmente el corazón, pueden no formarse correctamente. Muchos bebés con SAF tienen también un cerebro pequeño y anormalmente formado, y la mayoría presenta algún grado de discapacidad mental. Muchos tienen poca coordinación y poca capacidad de atención y presentan problemas de comportamiento.

Complicaciones a largo plazo

Los efectos del SAF duran toda la vida. Aunque no sean discapacitados mentales, los adolescentes y adultos con SAF tienen diversos grados de problemas psicológicos y de comportamiento y a menudo les resulta difícil mantener un trabajo y vivir de forma independiente.

Además, el número de bebés que nacen con SAF es 10 veces mayor que el de los que nacen con daños menores relacionados con el alcohol. Esta afección se conoce a veces como efectos del alcohol en el feto o trastorno del espectro alcohólico fetal (SAF). Los niños con estos trastornos pueden presentar algunos de los defectos físicos o mentales asociados al SAF. El Instituto de Medicina ha propuesto categorías de diagnóstico más específicas para los SAF, denominando a los defectos físicos de nacimiento (como los defectos cardíacos) defectos de nacimiento relacionados con el alcohol, y a las anomalías mentales y del comportamiento, trastornos del neurodesarrollo relacionados con el alcohol.

En general, los defectos congénitos relacionados con el alcohol (como los defectos cardíacos) son más probables por beber durante el primer trimestre, mientras que los problemas de crecimiento son más probables por beber en el tercer trimestre. Sin embargo, el consumo de alcohol en cualquier etapa del embarazo puede afectar al cerebro.

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