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toxoplasmosis prevencion

Aunque el contagio de la toxoplasmosis en el embarazo es poco frecuente (inferior al 1% y depende de la zona geográfica y nivel socioeconómico) es muy importante la prevención ya que sus efectos durante la gestación pueden ser graves.

¿Sabes lo qué es la toxoplasmosis?

La toxoplasmosis es una infección provocada por un parásito, el toxoplasma gondii, que vive dentro de los humanos y animales, especialmente en gatos y animales de granja. A través de las heces de estos animales se contamina la tierra, los cultivos y otros animales.

La toxoplasmosis puede pasar inadvertida en la mayoría de las personas, muchas la han padecido sin apenas presentar síntomas o simplemente un pequeño malestar general con un poco de fiebre.

Sin embargo, durante la gestación la toxoplasmosis puede ser grave, ya que puede transmitirse al feto a través de la placenta, poniendo en riesgo su salud, e incluso su vida.

A través del análisis rutinario del primer trimestre puede averiguarse si la mujer presenta anticuerpos que indicarían que ya pasó la infección antes del embarazo. En este caso el feto no podrá ser infectado (salvo en un caso muy poco frecuente de una reactivación de una toxoplasmosis latente). Las estadísticas dicen que el 85-90% de las mujeres embarazadas no han pasado la toxoplasmosis y, por tanto, están en riesgo de contraerla.

Si la mujer contrae la toxoplasmosis durante el embarazo y se detecta con tiempo, las posibilidades de que sea transmitido al bebé se reducirán mucho con un tratamiento adecuado.

¿Cómo puede transmitirse la toxoplasmosis en el embarazo?

Las vías principales de contagio en el embarazo son Oral y Placentaria. La mujer se contagia a través de alimentos, manos y utensilios de cocina contaminados. Y el bebé, a través de la placenta.

Riesgos de la toxoplasmosis durante el embarazo

Para la madre no existe riesgo, pero para el bebé sí, ya que sus órganos se están formando.

Una mujer embarazada puede tener la infección, pero la placenta y por lo tanto, el bebé no estar infectados.

También puede darse que la placenta y el bebé estén infectados, pero que no le provoque lesiones. La mayoría de los bebés con la infección no sufrirán lesiones y menos del 10% tendrá lesiones graves.

Un bebé con lesiones puede acabar en un aborto, con malformaciones graves (sordera, ceguera, hidrocefalia, etc.) o en parto prematuro. Algunas secuelas podrían aparecer años después del parto.

El riesgo de transmisión al feto depende del momento del embarazo. Suele ocurrir, que el paso a través de la placenta aumenta según avanza la gestación, pero disminuye la gravedad.

Medidas preventivas para evitar el contagio de toxoplasmosis en la mujer embarazada

  • Consumir la carne bien hecha.  Y por supuesto no comer carne cruda.
  • Evitar consumir embutidos de cerdo. Se recomienda no comer jamón serrano. Aunque se puede congelar unos días antes de su consumo.
  • No consumir leche sin pasteurizar o sin controles sanitarios.
  • No consumir huevos crudos.
  • Lavar muy bien las hortalizas, verduras y frutas antes de consumirlas.
  • Siempre que se manipule carne cruda hay que lavar muy bien la encimera, tabla y utensilios que han sido utilizados. Y por supuesto, lavar muy bien las manos. No tocarse la boca, la nariz o los ojos hasta que las manos estén bien lavadas.
  • Usar guantes en todas las tareas de jardín, huerta o manipulación de tierra y de excrementos de gato, caja de arena, etc.
  • Extremar la higiene, lavar las manos con mucha frecuencia.

¿Qué se hace en caso de Toxoplasmosis en el embarazo?

Si los análisis indican que hay una infección reciente al principio de la gestación, se inicia tratamiento antibiótico y se hacen nuevos análisis de confirmación.

Si los análisis confirman la infección se sigue manteniendo el tratamiento y se toman muestras de líquido amniótico o de sangre fetal para saber si el bebé está infectado.

Si el bebé está infectado se completará el tratamiento con más antibióticos hasta el parto. También se realizarán más ecografías a parte de las rutinarias.

Cuando nazca el bebé, el pediatra revisará su estado de salud, realizando pruebas y análisis y valorará tratamiento.

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