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A veces las náuseas del embarazo se vuelven tan severas que la mujer vomita persistentemente varias veces al día, pierde peso y se deshidrata. Cuando esta condición se deja sin tratamiento, puede interferir en la salud de la mujer y la de su bebé.

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Las investigaciones sugieren que esta afección podría estar relacionada con los cambios hormonales que ocurren durante el embarazo. En concreto, una hormona denominada gonadotropina coriónica humana, podría ser la culpable puesto que esta afección ocurre prioritariamente cuando las concentraciones de GCH son mayores en el cuerpo de la mujer.

Éste tipo de náuseas graves también podrían ser hereditarias, ya que es más frecuente en las mujeres cuyas madres y hermanas la han padecido.

Hay ciertos factores que pueden aumentar las probabilidades de que una mujer presente Náuseas de tipo severo durante el embarazo. Aparte de presentar antecedentes personales o familiares de esta afección, los siguientes factores pueden incrementar el riesgo de padecerla:

  • Embarazo múltiple (gemelos o mellizos).
  • Antecedentes de mareo por movimiento.
  • Dolores de cabeza tipo migraña acompañados de náuseas o vómitos.

Las náuseas y vómitos son tan intensos que pueden tener efectos nocivos tanto en la madre como en el bebé. La incapacidad de retener los alimentos tras la ingesta dificulta que una mujer satisfaga sus necesidades nutricionales. Consecuentemente, puede perder peso. Y la pérdida de líquidos, acompañada de la pérdida de jugos gástricos durante los vómitos, también puede provocar deshidratación y desequilibrios electrolíticos.

Si una mujer con este problema no recibe tratamiento, esta afección puede provocarle muchas complicaciones, incluyendo la insuficiencia de algunos órganos y el parto prematuro del bebé.

Es importante llamar al médico inmediatamente si presentas cualquiera de los siguientes síntomas:

  • Náuseas que persisten a lo largo de todo el día e imposibilitan la conducta de comer y/o beber.
  • Vómitos que ocurren tres o cuatro veces al día o incapacidad de retener cualquier alimento o bebida en el estómago.
  • Vómitos de color tirando a marrón o con sangre o vetas de sangre.
  • Pérdida de peso.
  • Desmayo, vértigo y/o pérdida del equilibrio.
  • Reducción de la cantidad de orina.
  • Aceleración de la frecuencia cardíaca.
  • Dolores de cabeza frecuentes.
  • Olor corporal desagradable.
  • Fatiga extrema
  • Confusión

Aunque los tratamientos que se usan de forma habitual para tratar las náuseas del embarazo, como comer crackers o galletas saladas secas por la mañana o alimentarse siguiendo una dieta blanda, pueden recomendarse a las mujeres que padecen náuseas graves, es posible que no resulten eficaces debido a la gravedad de la afección.

El tratamiento médico puede incluir:

  • Un breve período de ayuno por vía oral para que el sistema digestivo descanse.
  • Administración de líquidos por vía intravenosa.
  • Administración de suplementos vitamínicos y nutricionales.

En caso necesario, la mujer puede también recibir medicación para frenar los vómitos. El médico puede recomendar ingerir alimentos como el jengibre y tomar suplementos de vitamina B6 para ayudar a aliviar las náuseas. Las siguientes medidas también pueden ayudar:

  • Seguir una dieta blanda
  • Hacer comidas poco copiosas y frecuentes
  • Beber abundante líquido cuando no se tengan náuseas
  • Evitar los alimentos especiados y grasos
  • Consumir tentempiés de alto contenido proteico
  • Consulta con el médico si te sientes ansiosa o deprimida a consecuencia de esta afección.
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