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Cómo Afrontar el Temor al Parto

El proceso del parto es diferente para cada mujer, incluso si ha tenido otros embarazos.

En el parto influyen los cambios físicos, el trato que reciba la futura madre del personal sanitario que la atienda y también la forma de ser de la mujer. Ya que en muchos casos la ansiedad, los nervios y miedos pueden llegar a ensombrecer esta etapa tan especial. Produciendo taquicardias, aumento de la presión arterial, tensión muscular y otras anomalías que pueden entorpecer el parto.

Cuando tienes miedo se provoca un estado de alerta en el cuerpo y hace que pongas en tensión los músculos. Esto provoca dolor, a más miedo, más tensión y más dolor. Si no rompes esa espiral es muy probable que acabes perdiendo el control.

La manera más adecuada de enfrentar la ansiedad por el parto, es conocer bien su mecánica, las fases, que sensaciones se pueden tener, cómo respirar, cómo relajarse y cómo concentrase. Por esto, es muy importante acudir a la clases de preparación al parto, donde además de recibir información y charlas reforzadas con medios audiovisuales, podrás compartir en primera persona tus miedos con otras mujeres que están viviendo la misma etapa que tú.

Para controlar la tensión y el dolor se usan técnicas de relajación, respiración y ejercicios. Debes aprenderlas y practicarlas con frecuencia para adquirir la destreza y dominio de las mismas. Por supuesto, cada mujer es diferente y en muchas ocasiones estas técnicas no serán suficientes para controlar el dolor  de las contracciones, y, en esos casos, podrá recurrir a la analgesia o anestesia epidural.

La respiración tiene la misión de oxigenarte y relajarte, es la llave del autocontrol.

Distinguir entre la respiración abdominal y la torácica.

  • Acuéstate boca arriba con las piernas flexionadas y apoya la planta de los pies.
  • Coge aire por la nariz en dos tiempos.
  • Cuenta mentalmente uno, dos y lo sueltas suavemente por la boca en cuatro tiempos.
  • Si la mano que sube y baja es la del tórax, la respiración será torácica. Si la que lo hace es la mano del abdomen, la respiración será abdominal.

Cuando tengas dominada la respiración abdominal y la torácica por separado, podrás pasar a la respiración completa o profunda. Para ello debes permanecer en la misma posición y coger el aire por la nariz en dos tiempos llenando primero el abdomen y a continuación el tórax, mantén el aire un momento y luego suéltalo por la boca en cuatro tiempos vaciando primero el abdomen y luego el tórax. Tienes que notar la diferencia de ambos, tanto cuando coges el aire, como cuando lo sueltas.

Esta es la respiración básica para oxigenarte y relajarte durante las contracciones. Hay otro grupo de respiraciones que son utilizadas específicamente para las contracciones:

  • Superficial por la nariz
  • Superficial por la boca
  • Superficial nariz - boca - nariz

La relajación te servirá también para tomar conciencia de tu cuerpo.

Hay muchas técnicas de relajación, una de las más usadas podría ser esta:

Acuéstate sobre el lado izquierdo con los ojos cerrados, comienza con respiraciones profundas. Concéntrate en el músculo que quieres relajar y aflójalo. Puedes empezar desde los pies hacia la cabeza. Una vez estés relajada quédate percibiendo esa sensación, para a continuación volver a ser consciente de tus músculos, hasta llegar de nuevo a la cabeza. Por último estírate completamente y afloja los músculos.

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