驴El ciclo menstrual tiene que ver con la Luna?

No hay que dar las gracias a la Luna por el ciclo menstrual y por la ovulaci贸n y el per铆odo mensual que conlleva ese ciclo. Es cierto que el mes sin贸dico (el periodo de las fases de la Luna visto desde la Tierra) y el ciclo menstrual humano medio tienen una duraci贸n similar -unos 29,5 d铆as y 29 d铆as, respectivamente-. Pero la ciencia demuestra que la similitud es, con toda probabilidad, una coincidencia.

Durante milenios, la duraci贸n similar del ciclo ha vinculado la Luna y la menstruaci贸n en la mente humana. En consecuencia, los dos fen贸menos est谩n vinculados ling眉铆sticamente. Las palabras menstruaci贸n y menses derivan de la palabra latina para mes (mensis), que se relaciona con la palabra griega para Luna (mene). La conexi贸n ling眉铆stica existe porque, durante la mayor parte de la historia registrada, los humanos asumieron una conexi贸n causal de la Luna con el ciclo menstrual. En los primeros tiempos, se pensaba que la causa era metaf铆sica y que implicaba a una diosa lunar. En los tiempos modernos, este pensamiento contin煤a en varias creencias espirituales de la nueva era, pero tambi茅n ha sido reemplazado por ideas de que nuestro vecino celestial m谩s cercano afecta a la biolog铆a a trav茅s de mecanismos que implican la gravedad, la luz o una combinaci贸n de ambos.

Pero el hecho de que alguien utilice la terminolog铆a y los conceptos de la ciencia moderna para formar una hip贸tesis (una idea de c贸mo puede funcionar algo) no significa que la hip贸tesis sea correcta. La hip贸tesis debe ponerse a prueba. Para pasar la prueba, la hip贸tesis debe ser plausible, y la prueba debe estar dise帽ada para tener en cuenta cualquier factor que pueda confundir el resultado, haciendo que la hip贸tesis parezca correcta, cuando en realidad no lo es. En la ciencia, las pruebas se dise帽an para refutar una hip贸tesis. Si no se consigue refutar la hip贸tesis, y si las pruebas repetidas dan el mismo resultado, en ese momento se acepta la hip贸tesis -al menos hasta que alguien pueda encontrar la manera de refutarla-, entonces se eleva a lo que en ciencia se llama una teor铆a, lo que significa que estamos muy seguros de que as铆 es como funciona el fen贸meno. Cuando una idea alcanza el estatus de teor铆a en la ciencia, nuestro nivel de certeza es lo suficientemente alto como para operar bajo el supuesto de que la teor铆a representa la realidad.

El t茅rmino pseudociencia se refiere a un conjunto de creencias, ideas y pr谩cticas que la gente confunde con la ciencia. En la pseudociencia, los defensores de una idea suelen utilizar err贸neamente el t茅rmino teor铆a. Normalmente, lo aplican a especulaciones que constituyen la base de sus sistemas de creencias. Los pseudocient铆ficos aplican la terminolog铆a cient铆fica para que sus creencias parezcan cient铆ficas. Eso es lo que ocurre en el caso del ciclo menstrual, en el que los adoradores de la Luna y los astr贸logos de hoy en d铆a no s贸lo hacen un mal uso de la palabra "teor铆a", sino que tambi茅n pueden decir que la Luna afecta a la fisiolog铆a humana por medio de la gravedad y la luz.

Vamos a desgranar estas ideas, considerando primero la luz, ya que la posibilidad de que la luz de la luna pueda modular el ciclo de la menstruaci贸n y la ovulaci贸n es plausible. Esto se debe a que la cantidad de luz que llega a la retina del ojo y la longitud de onda de esa luz (una propiedad f铆sica que determina el color y el nivel de energ铆a de la luz) afectan a una gl谩ndula del cerebro llamada gl谩ndula pineal. Cuando est谩s en la oscuridad, la gl谩ndula pineal segrega una hormona llamada melatonina, que te da sue帽o, pero la luz solar -o la luz artificial en el extremo azul del espectro luminoso- inhibe la producci贸n de melatonina. Por eso la luz te despierta. La cantidad de luz solar cambia seg煤n las estaciones. Si durmieras al aire libre, lejos de las luces de la ciudad y de las farolas, tu nivel de melatonina en la sangre por la noche ser铆a mayor en las noches sin luna que en las noches de luna llena. Y experimentar铆a niveles intermedios de melatonina durante las fases lunares intermedias, cuando la Luna no est谩 llena y no se muestra en el cielo durante toda la noche. Las diferentes hormonas del cuerpo se afectan unas a otras, directa o indirectamente, y en eso se basa la idea de que el ciclo de las fases lunares subyace al ciclo menstrual en los humanos. El problema con esta idea, sin embargo, es que es exquisitamente dif铆cil probar la hip贸tesis, porque hay mucha iluminaci贸n artificial en el exterior, y la mayor铆a de la gente duerme en el interior, al menos en las zonas del mundo donde se podr铆a llevar a cabo dicha investigaci贸n. Hasta ahora, no hay buenas pruebas -ning煤n resultado de experimentos cient铆ficos con buena metodolog铆a y buen an谩lisis estad铆stico- para decir que realmente ocurre.

En cuanto a la idea de la gravedad, no se ha probado en absoluto, pero ni siquiera es plausible, porque la cantidad de cambio gravitacional seg煤n la posici贸n de la Luna con respecto a la ubicaci贸n de uno en la Tierra cambia a lo largo del mes es bastante peque帽a en una persona individual. S铆, la Luna provoca las mareas oce谩nicas. Enormes cantidades de agua se desplazan a lo largo del d铆a a medida que la Tierra gira, cambiando as铆 el entorno gravitacional local, pero lo que oir谩s de los defensores del ciclo menstrual lunar es que el cambio gravitacional debe estar tirando y empujando los fol铆culos en los ovarios. Esta idea es una completa tonter铆a. Sabemos por los experimentos de biolog铆a gravitacional realizados en vuelos espaciales que los peque帽os cambios gravitacionales no ejercen tal efecto sobre las c茅lulas y los tejidos. Tampoco cambian los ciclos menstruales cuando las mujeres van al espacio, o a los polos de la Tierra, en la forma en que la hip贸tesis de la gravedad del ciclo lunar subyacente al ciclo menstrual predecir铆a que los ciclos deber铆an cambiar.

Hace cuatro a帽os, un estudio realizado en mujeres demostr贸 que no hab铆a sincronizaci贸n entre los ciclos menstruales y lunares, mientras que un estudio anterior -publicado en 1980 y citado con frecuencia como prueba de la existencia de una conexi贸n- s贸lo mostraba un efecto de sincronizaci贸n muy d茅bil. Adem谩s, aunque la duraci贸n media del ciclo menstrual humano es de unos 29 d铆as, existe una gran variedad. Muchas mujeres tienen ciclos mucho m谩s cortos, mientras que otras tienen ciclos mucho m谩s largos y, por 煤ltimo, debemos mencionar que la duraci贸n media del ciclo de 29 d铆as no se da en muchos de nuestros compa帽eros primates. En los chimpanc茅s, por ejemplo, nuestros parientes vivos m谩s cercanos, la duraci贸n del ciclo menstrual es de 35 d铆as. Y en cuanto a los mam铆feros no primates, tienen lo que se llama un ciclo estral, que es bastante diferente, y ciertamente no est谩 relacionado con la Luna.

Teniendo en cuenta todo esto, parece que la creencia de que la Luna subyace al ciclo femenino es un mito urbano.

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