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A muchas mujeres les preocupa las afecciones que padecían antes de quedarse embarazadas, como la diabetes, y el modo en que éstas pueden afectar al embarazo.

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Es importante que comentes estas preocupaciones con tu médico, quien tal vez te pueda recomendar un cambio de medicación o formas diferentes de enfocar el tratamiento para tranquilizarte.

Aunque no padecieras ninguna afección antes de quedar embarazada, tal vez te preocupen otros trastornos y enfermedades relacionados con el embarazo, como los siguientes:

Diabetes gestacional: alrededor del 8% de las mujeres embarazadas desarrolla esta enfermedad, generalmente después del primer trimestre. Durante el embarazo, la placenta, que proporciona al feto los nutrientes y el oxígeno necesarios, también produce hormonas que modifican el funcionamiento de la insulina. La insulina es una sustancia fabricada por el páncreas, la cual ayuda al organismo a almacenar el azúcar contenido en los alimentos para convertirlo, más adelante, en energía. Cuando una mujer padece diabetes gestacional, su problema con la insulina provoca un incremento de la concentración de azúcar en sangre.

Preeclampsia (también conocida como "toxemia del embarazo"): es una afección poco común que se desarrolla a partir del sexto mes. Provoca hipertensión, edema (retención de líquido en los tejidos que cursa con hinchazón en manos, pies y cara) y presencia de proteínas en la orina.

Incompatibilidad de Rh (madre con Rh negativo/feto con Rh positivo): el factor Rh es una sustancia presente en los glóbulos rojos de la mayoría de la gente (para determinar el factor Rh, basta con hacerse un simple análisis de sangre). Si el factor Rh no está presente en la sangre de una mujer embarazada, se dice que es Rh negativo. Si su bebé tiene el factor, de modo que es Rh positivo, pueden surgir problemas cuando sus glóbulos rojos se introduzcan en el torrente sanguíneo de la madre. Esto obedece a que el organismo de la madre puede reaccionar fabricando anticuerpos que pueden introducirse en el torrente sanguíneo del bebé y destruir sus glóbulos rojos.

Estos problemas son importantes pero controlables; por lo tanto, es fundamental que te informes al respecto y los comentes con el profesional de la salud que lleva tu embarazo.

Las embarazadas también suelen preocuparse por la ganancia de peso. En general, es recomendable que una mujer de peso normal gane aproximadamente entre 11 y 15 kilos durante el embarazo. En aquellas mujeres que empiezan el embarazo con sobrepeso, el aumento total de peso debería ser de 7 a 11 kilos. Y para aquellas que estén por debajo de su peso normal, el aumento de peso debería oscilar entre los 13 y los 18 kilos.

El embarazo no es un buen momento para ponerse a dieta. Sin embargo, puede ser una ocasión excelente para empezar a comer de forma saludable, en el caso de que no lo hicieras antes. También es un buen momento para hacer ejercicio de bajo impacto de forma regular.

Controlar la ganancia de peso durante las últimas etapas del embarazo es más difícil, de modo que intenta no ganar mucho peso durante los primeros meses. Sin embargo, no ganar el peso necesario también puede generar problemas, como un crecimiento inadecuado del feto o un parto prematuro.

Por el bien del bebé y por el tuyo propio, es importante que te cuides durante el embarazo. Sige las siguientes normas básicas:

  • No fumes, no tomes bebidas alcohólicas ni consumas drogas.
  • Descansa lo suficiente.
  • Sigue una dieta saludable.

Los médicos suelen recomendar que las mujeres añadan unas 300 calorías a su ingesta diaria para nutrir al feto en proceso de desarrollo. Aunque la mayor parte de estas calorías deberían proceder de las proteínas, tu dieta debe ser equilibrada, incluyendo fruta fresca, cereales, verduras y hortalizas. El profesional de la salud que lleva tu embarazo te recetará vitaminas prenatales para asegurarse de que ingieres suficiente ácido fólico, hierro y calcio.

Generalmente, los medicamentos de venta sin receta médica están prohibidos durante el embarazo por sus posibles efectos sobre el feto. La mayoría de los médicos te recomendarán no tomar ningún medicamento de venta sin receta, pero tu médico tal vez te facilite una lista con aquellos medicamentos que se consideran seguros durante el embarazo. Asegúrate de consultarle todas las dudas que tenga sobre los medicamentos, así como sobre los remedios naturales, los suplementos y las vitaminas.

Mientras estés embarazada, también es importante que evites las enfermedades transmitidas por los alimentos, como la listeriosis y la toxoplasmosis, que pueden amenazar la vida y el desarrollo del feto, provocando malformaciones congénitas y abortos. Los alimentos que no debe consumir durante el embarazo son los siguientes:

  • Quesos blandos, no pasteurizados (que se suelen anunciar como "frescos"): el feta, el de cabra, el brie, el Camembert y el queso azul o roquefort
  • Zumos, leche y sidra no pasteurizados
  • Huevos crudos o alimentos que contengan huevo crudo, como la mousse y el tiramisú
  • Carne, pescado o marisco crudos o poco cocinados
  • Carne procesada, como las salchichas y los fiambres (deberían cocinarse bien)
  • También debes evitar el tiburón, el pez espada, la caballa gigante y el blanquillo. Si bien el pescado y el marisco pueden ser una parte sumamente saludable en la dieta de una embarazada (contienen los beneficiosos ácidos grasos omega-3, muchas proteínas y pocas grasas saturadas), los pescados antes señalados pueden contener concentraciones elevadas de mercurio, sustancia que puede lesionar el cerebro en proceso de desarrollo del feto.

El embarazo también puede generar una serie de efectos "secundarios" o colaterales molestos, aunque no necesariamente graves. Entre ellos, se incluyen los siguientes:

  • Náuseas y vómitos, sobre todo al principio del embarazo
  • Hinchazón de piernas
  • Varices en las piernas y en la zona que rodea la vagina
  • Hemorroides
  • Acidez y estreñimiento
  • Dolor de espalda
  • Cansancio
  • Pérdida de sueño

Si experimentas uno o más de estos efectos, ¡recuerda que no eres la única mujer embarazada que los padece! Habla con tu médico sobre posibles estrategias para aliviar cualquier molestia.

También es sumamente recomendable que llames al médico de inmediato si experimentas:

  • Un sangrado abundante.
  • Una pérdida repentina de líquido.
  • Una marcada falta de movimiento en el bebé después de que haya empezado a moverse.
  • Más de tres contracciones en una hora.
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